miércoles, 7 de diciembre de 2016

ADEMAS DE BRUTOS,CORRUPTOS ,SON TONTOS

OPINIÓN: Lluís Montoliu, investigador en enfermedades raras

¿Qué podemos aprender del caso de Nadia?

  • .
Ante campañas de recogida de fondos como la del padre de Nadia, lo primero que deberíamos preguntarnos es qué hospital, qué profesional o equipo de trabajo está llevando el caso. No parece razonable invocar a la existencia de expertos internacionales, desconocidos por los profesionales sanitarios de nuestro país, con supuestas terapias tan avanzadas que son desconocidas aquí.
Lluís Montoliu |  .
<p>Nadia y su padre en una imagen colgada en la página de Facebook de la <a href="https://www.facebook.com/ASOCIACION-NADIA-NEREA-PARA-LA-TRICOTIODISTROFIA-Y-ER-118348798212584/" target="_blank">asociación</a> que recauda fondos para la niña.</p>
Nadia y su padre en una imagen colgada en la página de Facebook de la asociación que recauda fondos para la niña.
Nadia es una niña de once años afectada por una dolencia congénita poco frecuente, una enfermedad rara denominada tricotiodistrofia de la que se conocen un centenar de casos en todo el mundo. Como desgraciadamente es el caso, con los otros miles de enfermedades raras que conocemos esta también es incurable, por el momento.
La tricodistrofia es una patología compleja causada por mutaciones en alguno de los seis genes conocidos asociados a esta enfermedad, según la base de datos OMIM que recoge todos los genes humanos y enfermedades congénitas. Cursa con alteraciones dermatológicas: cabello frágil, deficiente en azufre, con un bandeado característico que es diagnóstico de la enfermedad. Los pacientes pueden presentar alteraciones cutáneas y retraso en el crecimiento y neurológico, además de otras alteraciones clínicas. Existen formas fotosensibles y no fotosensibles de la enfermedad que, en algunos casos, manifiestan una propensión al envejecimiento prematuro. No existen datos de una mayor incidencia de cáncer ni necesariamente de una mortalidad prematura.
Hasta aquí los datos que cualquier profesional o persona interesada podría encontrar fácilmente en internet, consultando las fuentes adecuadas. Sin embargo hemos conocido el caso de Nadia tras una serie de artículos periodísticos y campañas de recogida de fondos iniciadas por el padre de la niña, al parecer con el objetivo de financiar terapias desconocidas, tras presentar el caso de su hija como una enfermedad extraordinariamente grave y necesitada urgentemente de tratamiento.
En nuestra sanidad pública trabajan profesionales con formación y experiencia comparable a la de los mejores hospitales privados de EEUU
Tras un primer artículo en El Mundo y la visita del padre con la niña a diversos programas de televisión, el autor del blog Mala Prensa y periodistas de Hipertextual y de Materia-El País sospecharon de la veracidad de los datos que aparecían en el relato original e iniciaron el necesario contraste de información proporcionada por el padre, que no se había realizado antes. Cotejaron datos de lugares, hospitales, ciudades, tratamientos, operaciones e investigadores que el padre de Nadia decía haber recibido, visitado o contactado, sin que fuera posible confirmar nada.
Los sucesivos artículos de investigación periodística acabaron demostrando que los datos proporcionados por el padre de Nadia eran falsos, lo cual ha provocado la lógica sorpresa y consternación social, en especial de todas aquellas personas que, con buena fe y mejor voluntad, aportaron su dinero para ayudar al padre de Nadia sin sospechar que podían ser víctimas de una estafa. La justicia ha empezado a investigar el caso y se encargará de dilucidar los posibles delitos que esta persona pueda haber cometido.
Ante tan desgraciado incidente cabe preguntarse si podemos aprender algo de este caso. Esta es mi reflexión personal al respecto.
El mito de los expertos estadounidenses
Nuestro país, a pesar de la crisis y las políticas de recortes económicos de los últimos años, sigue contando con una sanidad pública de gran calidad, en la que trabajan excelentes profesionales cuya formación y experiencia es comparable a la de los mejores hospitales privados estadounidenses, que frecuentemente aparecen citados en campañas solidarias como la que nos ocupa.
El riesgo es que la sociedad desconfíe de futuras campañas similares iniciadas por otros padres de niños afectados por alguna otra enfermedad rara
Adicionalmente, desde hace diez años, España cuenta con un Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER), dependiente del Instituto de Salud Carlos III, en el que se inscribe una área temática enfocada al estudio de las enfermedades raras (CIBERER) y en la que trabajamos 62 laboratorios, cada uno especializado en un grupo de enfermedades raras, siguiendo estrategias similares existentes en otros países europeos. Por lo tanto, en nuestro país existen profesionales cualificados que, o bien trabajan o pueden conocer de forma directa una determinada enfermedad rara, o bien conocen quién, en España o en cualquier otro sitio del mundo, es grupo de referencia en esta enfermedad rara o puede aportar información sobre ella.
Ante este tipo de campañas de recogida de fondos, como la del padre de Nadia, lo primero que se nos debería ocurrir es preguntar qué hospital, qué profesional o equipo de trabajo está llevando el caso, quién es el médico que está tratando a la niña. Puesto que esta niña, que es la que realmente sufre la enfermedad rara, debe estar registrada y recibir seguimiento por parte de algún profesional del sistema nacional de salud, de alguno de los sistemas sanitarios existentes en nuestras comunidades autónomas.
No parece razonable invocar a la existencia de expertos internacionales, desconocidos por los profesionales sanitarios de nuestro país, con supuestas terapias tan avanzadas que son desconocidas aquí y que tampoco se detallan.
Es urgente investigar para millones de pacientes
Existen miles de enfermedades raras, como se detalla en el portal Orphanet, que afectan, cada una de ellas, a un reducido número de pacientes pero que, globalmente, suponen alrededor de tres millones de personas afectadas en nuestro país. Esto cambia la perspectiva y obliga a tener en cuenta este gran colectivo de personas, necesitadas de toda la atención sanitaria que puedan requerir e, igualmente, necesitadas de todo el esfuerzo investigador que podamos realizar.
Es muy importante investigar sobre todas estas enfermedades, principalmente en dos objetivos principales: conseguir el diagnóstico genético; y desarrollar tratamientos que puedan servir para paliar o curar parcial o totalmente la enfermedad.
El riesgo, tras el inesperado giro que ha dado el caso de Nadia, es que la sociedad desconfíe de futuras campañas similares iniciadas por otros padres de niños afectados por alguna otra enfermedad rara, totalmente legítimas y veraces, que sin embargo susciten cierta desconfianza entre los posibles donantes ante el temor de poder ser estafados nuevamente.
Una garantía de calidad exigible a cualquier campaña es que los padres cuenten con el apoyo de profesionales que la avalen
¿Son necesarias en España estas campañas solidarias de recogida de fondos? En principio, el sistema nacional público de salud debería poder hacerse cargo de cualquier paciente de nuestro país. Aunque, obviamente, los fondos destinados a la sanidad son, como cualquier otra partida presupuestaria, limitados. Por ello es totalmente comprensible que los padres de cualquier niño afectado, en el ejercicio de su libertad y en su deseo de encontrar una pronta solución a la enfermedad que afecta a su hijo, decidan solicitar el apoyo de la sociedad para acceder más fácilmente a determinadas investigaciones o tratamientos.
¿Qué debemos pedir a una campaña solidaria?
En estos casos, una garantía de calidad exigible a cualquiera de estas campañas es que los padres cuenten con el apoyo o colaboración de profesionales que avalen y certifiquen la legitimidad, oportunidad y adecuación de la investigación o del tratamiento para los cuales se solicita el dinero. Ejemplos excelentes de campañas solidarias tenemos en nuestro país, como la iniciativa La Marató de TV3, que anualmente destina los fondos recaudados a la investigación de una enfermedad o grupo de enfermedades.
Debemos seguir apoyando la investigación de alta calidad en enfermedades raras, solicitando al Gobierno más fondos dedicados a la investigación biomédica, apostando por el conocimiento, por el estudio pormenorizado y sistemático de estas enfermedades raras, para poder prestar a los pacientes afectados toda la información, el diagnóstico, el apoyo y el tratamiento, cuando exista, posibles.
Lluís Montoliu es investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) y del CIBERER-ISCIII, donde es coordinador del área de Patología Neurosensorial.

martes, 6 de diciembre de 2016

LA CORRUPCION MEDICA EN ARGENTINA


LA GRAN ESTAFA DE LA HOMEOPATIA

Homeopatia nos EUA terá que colocar avisos de que não funciona

Três sociedades farmacêuticas espanholas também se posicionam contra essa pseudomedicina


De agora em diante, esses preparados homeopáticos sem provas de sua eficácia
 terão que informar aos consumidores de que “não há nenhuma evidência científica de que o produto funciona e que as alegadas indicações baseiam-se apenas em teorias da homeopatia do século XVIII que não são aceitas pela maioria dos especialistas médicos atuais”.A homeopatia, uma pseudomedicina sem base científica, recebeu nos últimos dias duras críticas na Espanha e nos EUA. A Comissão Federal de Comércio norte-americana denunciou que “a grande maioria” das indicações que vendem os produtos homeopáticos “não estão baseadas em métodos científicos modernos e não são aceitas por especialistas médicos atuais”.
A Comissão Federal de Comércio é a agência nacional de proteção do consumidor nos EUA. Sua função é a “prevenção das práticas comerciais fraudulentas, enganosas e desleais no mercado”. Ao redor da homeopatia, inventada pelo médico alemão Samuel Hahnemann em 1796, foi construída uma indústria que nos EUA atinge vendas de 1,2 bilhão de dólares (4 bilhões de reais), de acordo com a revista Nutrition Business Journal.

Na Espanha, apesar de tudo, a multinacional homeopática francesa
 Boironfaturou 60 milhões de euros em 2011 (215 milhões de reais). Três das principais sociedades farmacêuticas espanholas responderam agora a um pedido do grupo FarmaCiencia, composto por farmacêuticos a favor da evidência científica, para se posicionarem contra a homeopatia. A Sociedade Espanhola de Farmácia Familiar e Comunitária (SEFAC), composta por 3.700 associados de acordo com seus números, sublinhou que “hoje não existem evidências científicas suficientes para provar a suposta eficácia da medicina homeopática”.A agência do governo dos EUA lembra que a homeopatia baseia-se em doses ínfimas, por vezes não detectáveis em água diluída, de substâncias que geram sintomas semelhantes aos da doença que se pretende curar. Em mais de dois séculos, esse método não provou ser mais eficaz do que tomar um gole de água com açúcar. A Food and Drug Administration (FDA, pela sigla em inglês) também está revisando sua política sobre os produtos homeopáticos, como foi confirmado por sua porta-voz Theresa Eisenman. Desde 1988, esses preparados são fabricados e distribuídos sem exame prévio da FDA, o que é necessário para os remédios de verdade.

Um mês antes, a Sociedade Espanhola de Farmácia Hospitalar afirmou que “os princípios que sustentam a homeopatia não são científicos”. Além disso, em um comunicado, a organização, com 3.500 sócios de acordo com seus números, destacou que essa pseudomedicina “pode colocar em risco a saúde dos pacientes se eles se recusarem ou atrasarem tratamentos sobre cuja segurança e eficácia há evidências sólidas”. Na mesma linha, a Sociedade Espanhola de Farmacêuticos de Cuidados Primários, que representa 700 profissionais, considera que “esses produtos
 não deveriam ter o nome de medicamento”.A organização lembra que na Espanha, desde 1995, uma disposição transitória permite comercializar milhares de produtos homeopáticos “sem uma análise prévia da sua qualidade, segurança e eficácia por parte da Administração”. A SEFAC, como critica em um comunicado divulgado em 22 de novembro, “não concorda que seja autorizado como remédio nenhum produto sem indicações terapêuticas aprovadas, como permite a legislação vigente”.

lunes, 5 de diciembre de 2016

COMO EN EL FUTBOL,TOCO Y ME SALGO

Esta es la temperatura ideal para dormir (diga lo que diga tu pareja)

¿Con la calefacción puesta? ¿Una manta más? Suele ser motivo de conflicto de pareja: lo que para uno es una calidez agradable, para el otro es un frío polar. Expertos y estudios dicen la última palabra

Las noches de frío propician el baile de ropa de cama: tú quieres más mantas y tu pareja se niega. Tú subes la calefacción y él o ella la apaga. Te pongas la indumentaria que te pongas, quieres que se arrime a ti, y sí, se arrima, pero solo para que hagas de manta apoyándose toda la noche en tu hombro y enroscándose a ti como si de una culebra se tratara, pero no de sangre caliente, porque sus helados pies te hacen replantearte si, efectivamente, será mejor subir la calefacción, poner un edredón más gordo y, ya de paso, una manta zamorana. ¿Por qué casi ninguna pareja tiene el mismo termómetro a la hora de encontrarse con Morfeo?
Puestos a alcanzar un consenso, recurramos a los expertos. ¿Cuál es la temperatura idónea para un sueño reparador? Para el doctor Michael Breus, psicólogo especialista en problemas de sueño y autor de Buenas noches, la temperatura óptima para un correcto descanso debe estar entre los 15ºC y los 18ºC. Es decir, tirando a fría. Darío Acuña, médico especialista en el sueño de la clínica Neolife, apuesta por un poquito más de calor, "entre 17ºC y 20ºC". Pero, aunque esto es lo correcto, no satisface por igual a todos los miembros de una pareja y esos cinco grados de margen pueden crear auténticos conflictos de cama.

“Con la alteración de la percepción térmica existe una disminución de la producción nocturna de melatonina, lo que contribuye a la mala calidad del sueño”

 Darío Acuña, médico especialista en el sueño

Percepción térmica y calidad del sueño

Dormir a una temperatura que no es la adecuada puede influir en la calidad de nuestro descanso. "En una habitación incómodamente caliente o fría es más fácil que nos despertemos", recuerda el doctor Ralph Downey III, jefe de Medicina del Sueño de la Universidad de Loma Linda (California) en una entrevista a WebMD.Incluso si dormimos, añade, el nivel de confort de la temperatura de la habitación influye especialmente en la calidad de la fase REM, durante la cual soñamos.
Se debe, según Darío Acuña, a una cuestión de hormonas. "Con la alteración de la percepción térmica existe una disminución de la producción nocturna de melatonina, lo que contribuye a la mala calidad del sueño", señala este especialista. "Los cambios de sensaciones de frío a calor pueden producirnos un sueño menos profundo y una sensación subjetiva (y objetivable) por la mañana de un mal descanso".
Por otra parte, debido a la oscilación térmica, a medida que transcurre la noche el ambiente es cada vez más frío (media hora después del amanecer la temperatura alcanza su nivel más bajo). Esto, unido que la temperatura corporal también desciende durante la noche, según un informe del portal especializado Sleepdex(pero no tanto como la temperatura ambiente), las últimas horas de sueño pueden ser las más inestables. Lo ideal sería, por tanto, que la temperatura de la habitación fuera la misma desde que nos metemos entre las sábanas hasta que los primeros rayos de sol empiezan a filtrarse por la persiana.

“Muchas parejas pactan abrazarse antes de dormir. Con el abrazo, se reduce la producción de cortisol, la hormona del estrés y mejora el descanso”

 Marián Ponte, psicóloga y sexóloga

¿De qué depende ser friolero o caluroso?

Según la doctora Milagros Merino, responsable de Medicina del Sueño del Hospital Ruber Internacional, la sensibilidad o intolerancia al frío puede ser un síntoma de hipotiroidismo, anemia, fibromialgia… pero también el género (normalmente las mujeres son más frioleras), la edad (a más edad mayor sensación de frío aunque durante la menopausia, las mujeres tienen ‘el termostato’ más elevado) o la actividad mental (hay personas que durante el sueño su cerebro esta revolucionado) también pueden influir en la temperatura percibida.
La sensibilidad térmica o percepción térmica se debe a dos tipos de sensores en mamíferos: los que detectan calor (es decir, temperaturas por encima de la temperatura corporal) y los que detectan frío (temperaturas por debajo de la temperatura corporal). Los termoreceptores captan la información de la temperatura y la envían al cerebro a través de la medula para conservar el equilibrio interno. Factores hormonales, la grasa corporal o una enfermedad subyacente pueden alterar la percepción de la temperatura.
Bien, pero ¿podemos entrenarnos para ser menos frioleros? Sí: aumentando la temperatura interna antes de meternos en la cama mediante ejercicio, bebida y comida muy caliente, tomando una ducha y, por supuesto, usando ropa adecuada.

Quedarse en tablas

Y esto, el pasar frío o calor mientras dormimos, y las nefastas consecuencias que tiene para nuestra salud, hace que muchas parejas se pasen la vida haciendo la guerra sucia: abriendo la ventana cuando uno de los dos está dormido o subiendo la calefacción sin avisar. Lo que no solo hará que los dos duerman peor; además, generará problemas en la relación. "Muchas parejas pactan abrazarse antes de dormir y cuando tienen sueño se separan y escogen el espacio que necesitan. Con el abrazo, se reduce la producción de cortisol, la hormona del estrés y mejora el descanso", dice Marián Ponte, psicóloga y sexóloga del centro de Psicología Adala(Barcelona).
Para evitar discusiones, lo mejor que podéis hacer es acordar una temperatura, a medio camino entre vuestras dos preferencias, pero si no hay acuerdo siempre se pueden tomar medidas alternativas: la persona más friolera puede abrigarse más y la que tiene calor renunciar al pijama, elegir la zona de la habitación más fría o caliente, una sábana doble por un lado… "Comprar una cama más grande —aconseja el doctor Breus— también puede ser una opción. Mayor espacio, y así la persona más calurosa puede alejarse y evitar el calor que desprende el otro". Aunque es posible que esto influya en la relación; una investigación llevada a cabo por el psicólogo y profesor de la Universidad de Hertfordshire (Reino Unido), Richard Wiseman, en la que colaboraron mil personas, remarca que las parejas que duermen a menos de 2,5 cm son más felices que las que lo hacen a más de 75 cm. Ponerse de acuerdo es más romántico… y barato.

LOS ESPAÑOLES SE TRAGAN CUALQUIER PESCADO PODRIDO

RECOGIDA DE FONDOS BAJO SOSPECHA

Un juez inmoviliza las cuentas del dinero recaudado para Nadia

domingo, 4 de diciembre de 2016

EN AMERICA LATINA ES EL DIA DEL MEDICO,EN ESPAÑA EL DIA DE LA MAFIA MEDICO-FARMACEUTICA


La medicina deja de mirarse al ombligo

Hoy es el Día del Médico en homenaje a Carlos Juan Finlay Barrés, médico y científico cubano que descubrió que la transmisión de la fiebre amarilla era ocasionada por un vector intermediario como el mosquito Aedes aegypti. Sobre la medicina hoy opinó para Télam el Dr. Marcelo Pellizzari, director del Hospital Universitario Austral,de la Patagonia argentina
Marcelo Pellizzari

Por Marcelo Pellizzari


El esfuerzo sistemático de adoptar la perspectiva del paciente y de conseguir una experiencia positiva en sus interacciones con los distintos procesos de atención médica ha devuelto al sistema de salud de Estados Unidos su coordenada más precisa.

Presionados por los seguros de salud, que han decidido reembolsar a los hospitales norteamericanos de acuerdo a los niveles de satisfacción de los usuarios, el sistema se enfoca ahora más en el paciente. Y esto comienza a expandirse por el resto del mundo.

Tomado en su sentido más genuino se trata de un giro enérgico, de un volver a las raíces, de un recomenzar en su primordial vocación. En medio de una carrera interminable de novedades tecnológicas, de exigencias técnicas, de productividad, de procesos imbricados, aparece otra vez el norte claro para la medicina.

Cuando los profesionales de la salud y todo el personal no están enfocados sistemáticamente en satisfacer las necesidades de los pacientes, poco a poco, inconscientemente, su mirada recae sobre sí mismos.

La propia conveniencia antecede a las necesidades del otro: así es la naturaleza humana.

"Los procesos de atención no están diseñados para los pacientes y familiares sino para el beneficio de los centros de atención y sus empleados", según un Discussion paper del Instituto de la Medicina de Estados Unidos (febrero de 2015). De esa situación se está empezando a salir ahora, porque no es bueno competir por el centro de la escena; corresponde al paciente, él es la estrella.

Dado este giro, se comienza a pensar de una forma diferente, se organizan los cuidados de una forma diferente. Atenderse no puede ser más una carrera de obstáculos. Un tren fantasma con múltiples estaciones de terror: fallas en procesos, indiferencia afectiva, dificultades de accesibilidad, burocracia desgastante.

Tiene que haber alguien que por fin mire a los ojos para entrar con afecto en el mundo de la frustración, del dolor, de la angustia, de los miedos. No es fácil, cada persona tiene percepciones diferentes. Cada paciente es distinto.

Hay dos actitudes clave para desarrollar en el personal de salud: una es la compasión. Para poder ayudar a los demás hay que sufrir un poco con ellos, estar de su lado. Es necesario sentir una cierta tristeza por el padecimiento del otro. En Disney, que llevan años trabajando la experiencia desde el mundo del entretenimiento afirman: - "Lo nuestro es satisfacer las necesidades emocionales de las familias y divertirnos juntos". Un hospital sin compasión es como Disney sin alegría y divertimento.

La otra es la empatía, que engloba distintas dimensiones. Una dimensión emotiva -sentir lo que sienten-, una cognitiva -imaginar lo que sienten-, y por último una comunicativa y expresiva, que lleva a conectar y a entenderse.

Acudir a un hospital no suele ser una experiencia agradable, no hay que olvidarlo. El desafío es hacer sentir al paciente confortado, cómodo, escuchado. Muchos pacientes no pueden adaptarse a los sistemas organizativos, a las pequeñas comodidades que cada uno se forja en su puesto de trabajo.Hay que aprender a adaptarse a ellos y resolver sus preocupaciones y problemas. Un hospital sin compasión es una fábrica. No queremos fábricas para nuestros enfermos. Las fábricas no curan, no acompañan, no entienden de dolor. Es necesario trabajar por crear una atmósfera de confianza, de esperanza, de apoyo.

La expansión del conocimiento y la tecnología tiene el peligro de volvernos a los que trabajamos en la salud "mecánicos" de la enfermedad, expertos en hardware. Es necesario, es vital, pero no alcanza. Hace falta entregar muchas veces al día, "micro momentos" de afecto, de cariño, de interés, allí es donde se unen los corazones, donde se humaniza el servicio más noble.

La forma de comunicar juega un rol central. Comunica nuestro rostro, la forma de vestirse, la sonrisa. Todo lo que ven, oyen y huelen. Por eso hay que esmerarse en dar una buena bienvenida, un sincero apretón de manos, en llamar por el nombre, en mirar a los ojos, en escuchar sin interrumpir, en hacer un esfuerzo por ir más allá y entender qué necesidades tienen, cuáles son sus valores, qué es lo que realmente les preocupa. Eso es ponerse en el lugar del otro, así nos gusta que nos traten a nosotros. Para eso hay que dejar de mirarse al ombligo. Ese es el desafío que hoy está movilizando al sector de la salud y al cual hay que subir a todos.

El aporte de cada uno es vital y el resultado final, mucho mayor que la simple suma de las partes.

sábado, 3 de diciembre de 2016

.LA SEQUIA ECHO A LOS ROMANOS

Así fueron las tormentas mediterráneas de los últimos tres mil años


La reconstrucción de las tormentas en el Mediterráneo occidental ha permitido entender año a año las fluctuaciones del clima mediterráneo desde el 763 a.C. hasta el 2012. Los datos, obtenidos a partir de los registros sedimentarios del lago Montcortés en Lleida, confirman que el final de la presencia de los romanos en la Península (entre los años 370 y 670) coincidió con los tres siglos más secos, en los que apenas hubo tormentas.
.
<p>Los investigadores sacan los sondeos de los sedimentos desde una plataforma flotante en el lago Montcortés. / Fondo documental IPE_CSIC)</p>
Los investigadores sacan los sondeos de los sedimentos desde una plataforma flotante en el lago Montcortés. / Fondo documental IPE_CSIC)
En total se han podido documentar 2.775 años de grandes tormentas que se produjeron en el oeste del Mediterráneo, en concreto en Lleida. Gracias a los registros sedimentarios del lago Montcortés, donde los depósitos son anuales, investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE) y el Instituto de Física Química Rocasolano (IQFR), todos del CSIC, han logrado reconstruir año a año las lluvias extremas y relacionarlas con la Oscilación del Mediterráneo, un patrón atmosférico a gran escala que condiciona la precipitación de este área del planeta.
Contar con un registro de casi tres milenios tan completo y homogéneo ha permitido a los investigadores calcular con precisión los diferentes periodos de retorno de las tormentas en el pasado. “Gracias a las características del lago, el registro sedimentario es muy detallado por lo que podemos determinar hasta la estación del año en la que se produjeron las tormentas”, explica el investigador del IQFR Juan Pablo Corella.  
Con este trabajo, publicado en Scientific Reports, los investigadores han logrado reconstruir fases negativas de la Oscilación del Mediterráneo durante los últimos tres milenios, un patrón climático determinado por el gradiente de presión entre el este y el oeste del Mediterráneo y que controla las lluvias en el sur de Europa. Así, cuando la Oscilación del Mediterráneo es negativa llueve más en la península ibérica.
"Las etapas secas de varias décadas a siglos de duración con menos episodios tormentosos han sido una tónica bastante habitual durante los últimos 3.000 años"
“Este detallado registro paleoclimático del oeste mediterráneo nos muestra que las etapas secas de varias décadas a siglos de duración con menos episodios tormentosos han sido una tónica bastante habitual durante los últimos 3.000 años del Holoceno”, contextualiza el investigador del MNCN Gerardo Benito. “Los datos obtenidos nos pueden ayudar a comprender el comportamiento del clima ante el cambio global”, continúa.
¿La sequía echó a los romanos?
A través de esta resolución anual, se ha comprobado cómo entre los años 370 y 670 la Península vivió una etapa especialmente seca, con pocas lluvias a la vez que las temperaturas en Europa eran frías. Posiblemente estas condiciones climáticas tuvieran una influencia socio-económica en el declive final del Imperio Romano y el auge del periodo migratorio europeo.
Durante la Edad Media cuando las temperaturas fueron algo más cálidas que en la actualidad hubo una alternancia de episodios muy secos y lluvias extremas. Una mayor estabilidad hídrica ocurrió entre 1537 y 1805 coincidiendo con la bajada generalizada de las temperaturas que se produjo y que ha llevado a bautizar esta etapa como la Pequeña Edad del Hielo europea.
Referencia bibliográfica:
J.P.Corella, B.L. Valero-Garcés, S.M. Vicente-Serrano, A. Brauel y G. Benito. (2016) "Three millennia of heavy rainfalls in Western Mediterranean: frecuency, seasonality and atmospheric drivers" Scientific Reports